Top Manta, ¿Por qué el Baix Penedès?

20 ag.

En un principio parecía que tendríamos un mes de Agosto, caluroso, con días de playa, y tiempo para disfrutar de nuestras vacaciones en la Costa Daurada septentrional, pero hemos salido en todos los medios de comunicación, nacionales, estatales e internacionales. ¿Promoción turística? ¿Calidad de los servicios?, pues no.

La gran novedad de este verano no han sido, por suerte, los incendios de los pocos espacios verdes que quedan en esta comarca, más bien porque ya no quedan espacios, pues esta todo o casi construido, sino el efecto o la presencia de los archiconocidos “manteros” o los “top manta”.

Una presencia que seguramente algún geógrafo iluminado, o algún antropólogo urbano estará estudiando para su tesis doctoral, pero que actualmente, daña, y de que manera, no solo, lo que todos dicen, la imagen de un municipio, y, en este caso, de una comarca entera, sino que dañan, y seriamente, la legitimidad institucional, no solo de los alcaldes, sino de los municipios y de la ley misma.

Pero la pregunta interesante, y que nadie veo que se ha hecho seria la siguiente: el por qué de la presencia de estos “manteros”, en la comarca del Baix Penedès, y más concretamente en los municipios del Vendrell y Calafell.

En los últimos tres decenios, esta comarca encabeza las clasificaciones de crecimiento demográfico de Catalunya. Este crecimiento se fundamenta, mayoritariamente en el crecimiento migratorio, es decir, que la población crece, no porque sus habitantes se reproduzcan más, sino porque en ella, vienen cada año más población a vivir, la mayoría de la cual forma parte de la primera corona metropolitana de Barcelona.

Esta comarca, y más concretamente estos dos municipios, junto con los de Cunit, no sólo han sufrido ritmos de crecimientos geométricos, unos crecimientos que se deberían producir en una escala temporal de trescientos años, y que se han producido en treinta años, sino que ha esta revolución demográfica oficial, hay que sumarle, el aumento de población, que técnicamente se denomina flotante.

La población flotante, se podría definir, como la población que esta empadronada en un municipio, en este caso, en los municipios del área metropolitana de Barcelona, pero que oficiosamente viven en uno de los tres municipios baixopenedesencos citados, pero que oficialmente no existen.

El factor negativo de esta población flotante es que como oficialmente no existen, en el momento de programar y diseñar la ordenación del territorio por parte de los organismos oficiales de la Generalitat, no se cuentan con ellos, y en el momento de la verdad, en la realidad que vivimos los ciudadanos de esta comarca, esta saturada, porque si oficialmente viven 25.000 en realidad son 100.000 o más, y técnicamente los Ayuntamientos, los centros médicos y toda una serie de servicios, que se denominan públicos, literalmente se saturan, y el perjuicio es para los autóctonos.

Que este análisis rápido no suene como escusa, lo injustificable es injustificable, pero este problema de los manteros sigue una lógica que podríamos denominar técnicamente de los “vasos comunicantes”.
Por ejemplo si el numero de policías que deben controlar un municipio se determina a partir de la población oficial, 25.000, esta claro que llegan a la saturación si deben cubrir una población oficiosa de 100.000. A esta realidad hay que añadir la presencia de los “manteros”, y su condición de dinamicidad, es decir que se mueven, y la policía tiene o tendría que ir detrás de ellos, llega un punto que las autoridades policiales deben elegir hacia donde mandar la policía, o controlamos toda la población, o controlamos los “manteros”, de allí la teoría de los vasos comunicantes, si el liquido se dirige a un vaso el otro se queda vacío proporcionalmente a la cantidad de liquido que circula de un vaso para el otro.

¿El problema de fondo cual seria?, que si se incumple una ilegalidad, automáticamente la autoridad política, y mas concretamente, sus cualidades morales desaparecen. Por ejemplo: con que autoridad un policía local me puede multar a mi, por una infracción leve, siendo yo rediente del municipio, pagando sacrosantamente mis impuestos, mientras a los “manteros”, no residentes en el municipio, se los cubre con una manta de impunidad?

Y que conste como dicen en Italia, que los “manteros” son “l’ultima ruota del carro”, pero al final seguimos pagando justos por pecadores, todo continua igual, los débiles somos nosotros.

La falta total de planificación territorial que ha sufrido esta comarca por parte de las autoridades competentes, suele tener estas consecuencias, los americanos, muy dogmáticos, lo denominarían “Collateral Damage”.

¿Responsabilidades?, ninguna, claro.

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