La geografía política de España

29 gen.

burgos--644x500          La geografía política se encarga de estudiar y analizar las relaciones existentes entre los entes de gobierno y los territorios que controlan, en última instancia, el estudio de la gestión del territorio, las lógicas de poder y su materialización en el territorio.

La tradición europea sitúa el epicentro de la geografía política en la Alemania del siglo XIX. La mayoría de conceptos y teorías de la geografía política surgieron allí y se desarrollaron en Alemania hasta el fin de la Segunda Guerra mundial. A partir de este periodo, el epicentro se traslada a Francia y al espacio anglosajón, concretamente en los Estados Unidos de América y en Gran Bretaña.

España ha estado siempre en la periferia de la investigación y puesta en marcha de la geografía política. Un ejemplo de esta discriminación es la debilidad del modelo territorial del Estado español en época moderna y contemporánea. Lo que ocurre hoy en día no deja de ser una escenificación más del déficit de cultura geográfica, y más concretamente, de la geografía política, que se aprecia en la sociedad española.

¿La crisis que sufre España es, sólo, una crisis económica?, desde esta sede creemos que no. España sufre una crisis económica, por supuesto, pero realmente España sufre una crisis territorial que provoca unas externalidades en el sistema económico.

No puede ser que el modelo territorial del Estado sea el mismo que en 1833, basado en provincias, partidos judiciales y municipios. La única excepción al respecto son las Comunidades Autónomas, un invento territorial que pretendió elaborar un modelo cohesionado del Estado español, que ha resultado ser un sistema insostenible, un fracaso pues. El modelo en si era acorde con lo que se estaba produciendo en Europa con la descentralización del Estado en regiones, como sucedió en Gran Bretaña, Francia, Italia y otros países del entorno. El fracaso recae en la mala interpretación política del sistema que nos ha conducido al colapso actual.

A todo ello cabe sumar la voluntad política del gobierno actual del Estado, que con la finalidad de pretender presentar una sostenibilidad de las estructuras del Estado, pregona la desaparición de las Comunidades Autónomas y la vuelta al modelo precedente de 1833. El gobierno central pretende gestionar el Estado actual del siglo XXI con un modelo del siglo XIX, mal presagio se presenta.

La sociedad se está trasformando, las nuevas tecnologías inundan de información al ciudadano como nunca antes, y la política cada vez esta más cerca del sujeto político que es el ciudadano. La política y el ciudadano cada vez están más cercanos, no es casual y si sintomático que la dispersión del voto ciudadano y la proliferación de múltiples partidos en las estructuras de representación política.

Recentralizar el Estado significa ir a contracorriente de las tendencias del momento, significa alejar la política de los ciudadanos, significa ralentizar las transformaciones, necesarias, para adecuar el territorio, su gestión, a las necesidades del momento. Un error más, por parte del gobierno central, el querer gestionar un país del siglo XXI con un modelo del siglo XIX. Un ejemplo del déficit de geografía política por parte de los dirigentes y la cultura política del Estado.

Ya se dijo, en esta sede hace un par de años, que la actual legislatura del gobierno del Estado, seria una legislatura que debería interpretarse en clave de geografía política, y el tiempo y el savoir faire del gobierno actual nos dan la razón. La voluntad de recentralizar el Estado, y el proyecto de ley de reforma de las administraciones locales, son dos muy buenos ejemplos de la importancia de la geografía política en estos momentos.

Uno de los territorios del Estado español donde quizás más se cultivó la geografía política fue Cataluña. Durante el primer tercio del siglo XX, la geografía catalana, mucho más viva y activa que hoy día, dio ejemplos de una geografía política acorde con las tendencias de las geografías europeas, con leer los escritos de Pau Vila, uno se da cuenta de la importancia de la geografía en aquellos tiempos.

No deja de ser curioso que Cataluña sea el territorio que más se resiste a este proceso de recentralización del Estado. No puede ser que el modelo territorial del Estado sea el de volver al modelo del 1833, seria un fraude para los ciudadanos y para el progreso histórico de la sociedad. Quizás sea tarde, pero el Estado necesita modelos nuevos, modelos que respeten la diversidad y que sean próximos a los ciudadanos, necesitados una geografía política, hoy más que nunca.

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